El Reino de Marruecos, más conocido simplemente como Marruecos, es un país africano con salida al océano Atlántico y al mar Mediterráneo. Constituye un destino magnífico para iniciar un viaje a África. Se encuentra cerca de Europa, sus habitantes son amigables y las tradiciones combinan un mosaico cultural rico y estimulante.
Para cruzar el Estrecho de Gibraltar desde España, lo más interesante es tomar un ferry desde Tarifa y desembarcar en Tánger en sólo 35 minutos. Otros puntos de partida son Algeciras y Ceuta, que cuentan con servicio diario de Ferry y Fast Ferry.
Una vez allí, hay que ser muy respetuosos de sus costumbres, que pueden resultar extrañas en un primer momento, y sin duda muy distintas de las nuestras. El idioma oficial es el árabe, pero los marroquíes hablan un dialecto algo alejado de la lengua original. La mayoría de ellos habla francés, y muchos también dominan el castellano.
La religión oficial es el Islam. El acceso a las mezquitas no está permitido para los no mulsulmanes, pero la Gran Mezquita Hassan II, en la ciudad de Casablanca, es una magnífica excepción. Sin embargo, hay que respetar las reglas: a quitarse los zapatos y nada de murmurar en el templo.
El clima varía desde las montañas nevadas hasta las soleadas costas mediterráneas, y ni mencionar las altas temperaturas del desierto. Será conveniente averiguar por cada ciudad que visitemos, para no llevarnos sorpresas con las prendas de vestir.
La moneda marroquí es el Dirham. Diez Dirhams equivalen aproximadamente a un euro. La documentación necesaria varía según el país de procedencia, por lo cual es necesario consultar en los consulados nacionales.
Foto Vía: Prime Property Portfolio