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Hoy nos encontramos en una etapa un tanto delicada y al mismo tiempo la más hermosa e inexplicable que podemos vivir en nuestras vidas: la dulce espera de un hijo/a. Se me ha ocurrido dedicar este artículo a todas aquellas mujeres que muchas veces por diversos motivos, se encuentran viajando constantemente sea en avión, bus o barco.
Pero yo me pregunto ¿Hasta que punto es bueno realizar viajes de este tipo? ¿Cuáles son los límites y las precauciones que se deben tomar al momento de empacar las maletas? Todas estas cuestiones os pretendo despejar en los próximos renglones para que vosotras puedan estar tranquilas sobre lo que es apto y lo que no.
Todas sabemos (sobre todo las primerizas), lo pendiente que estamos ante cada movimiento del bebé o cambio que se produce en nuestro vientre. Por ello, lo primero que tenemos que tener en cuenta es que el período de menor riesgo se presenta durante el segundo trimestre, precisamente a partir de la semana 18º, primero porque ya se han superado las dificultades de los tres primeros meses y segundo, el embrión ya está bien sujetado.
Diferente es entre las semanas 28 y 34 donde se recomienda no hacer viajes demasiados largos debido a la presión física y psíquica que se puede producir. Desde ya, pasada la semana 34 directamente cualquier ginecóloga dirá que es una locura moverse de un lado al otro, aunque no es una norma estricta.
Es de suma importancia ir viendo como cada mujer va llevando su embarazo, con esto quiero decir que si la idea es viajar en avión y vivieron meses complicados, no es recomendable trasladarse. Los riesgos que puede traer son rotura de bolsa o directamente un parto prematuro.
Tengan en cuenta además que no es aconsejable viajar a destinos que presentar riesgos adicionales. Entre ellos podemos nombrar las áreas de alturas elevadas, áreas donde hay brotes de una determinada enfermedad, áreas donde la malaria es común y finalmente áreas donde se requieren vacunas con virus vivos.
Muy bueno es poseer encima el carnet de seguro de salud por cualquier cosa que pueda suceder. Chequeen si éste las cubre en el extranjero. Asimismo es bueno saber siempre el tipo de sangre que tenemos y asegurarse que la sangre es examinada para el virus VIH y el virus de la hepatitis B en las zonas que va a visitar.
Ahora bien, centrándonos en los que son los viajes aéreos, les recomiendo que siempre soliciten el asiento que de al pasillo, éste proporciona más espacio y comodidad para dirigirse al baño o cualquier malestar que se presente. No olviden caminar cada media hora durante el vuelo, como así también flexionar y estirar las piernas. Recuerden que es indispensable mantener una buena circulación de sangre.
Por último, beban agua para evitar la deshidratación de la baja humedad que puede haber en las cabinas de los aviones.
Siempre previo a un viaje, teniendo en cuenta el embarazo, les aconsejo que consulten absolutamente cada punto al ginecólogo, no habrá persona que resulte más de confianza que el propio doctor que nos atiende y tiene experiencia para estos temas.
¡Espero que les sirva de ayuda! ¡Suerte!
Foto: Vuelaviajes
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